POR AQUINO ARROYO, SILVIO CABRERA Y DIOGENES TEJADA
Un ingeniero fue muerto a balazos anoche en el área de descanso del gimnasio del hotel Jaragua, en la avenida George Washington, de la Capital.
La víctima es Héctor Virgilio Ortega Castillo, de 51 años, quien falleció mientras era conducido al Centro Médico de Ginecología y Obstetricia, de la avenida Independencia esquina José Joaquín Pérez.
El suceso ocurrió a las 7:00 de la noche mientras Ortega Castillo conversaba por teléfono con su esposa, Hilma Rosina Mejía Sánchez.
El vocero de la Policía, coronel Nelson Rosario, informó que se persigue a una persona captada por una cámara del hotel mientras huía.
Rosario informó que fueron detenidas tres personas para fines de investigación y que investigadores de la Policía Científica se presentaron a la escena del crimen en busca de evidencias que conduzcan a los responsables.
De inmediato el jefe de la Policía, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, ordenó que una comisión de alto nivel de la institución investigue las circunstancias en que fue muerto el profesional.
El informe policial señala que en el lugar en que fue muerto Ortega Castillo se encontró un bulto negro con un revólver calibre 38, número CCB0334, con cinco casquillos en la masa y sin documentos, tres toallas blancas y un pañuelo.
Agrega que el bulto fue perforado por los proyectiles, uno de los cuales fue encontrado mutilado. Mientras tanto, en el “locker” frente al vestidor se encontraron unos lentes recetados.
La esposa del malogrado ingeniero, Hilma Rosina Mejía Sánchez, de 48 años, informó a los investigadores que a las 6:30 de la tarde recibió una llamada de su esposo, quien le manifestó que se encontraba en el aérea de descanso del referido gimnasio y le preguntó dónde estaba ella. También le recordó que anoche acudirían a Casa de Teatro, en la Zona Colonial.
Precisa que al final de la conversación, el ingeniero Ortega Castillo le dijo tres veces que llamara una ambulancia, pero que su voz era normal.
Uno de los impactos de bala le hizo brotar parte de la masa encefálica.
Era cuñado del general Marcos Mejía Sánchez, jefe de seguridad de la Secretaría de Obras Públicas.
En llamada al Gobierno de la Mañana, de la emisora Z101, el general Mejía Sánchez llamó la atención en el sentido de que en el lugar del crimen no fueran encontrados rastros de sangre, a pesar de que su cuñado fue muerto de cuatro balazos, incluyendo uno que le hizo brotar la masa encefálica.
Esta mañana sus familiares acudieron al Instituto de Patología Forense, a donde fue llevado su cadáver.
El oficial declaró que su cuñado le dijo en una ocasión que tenía una litis judicial, pero no le explicó quién.
Desde las primeras horas de hoy hasta las 11:00 de la mañana no se había obtenido la versión de los ejecutivos del hotel, a pesar de insistentes llamadas telefónicas.
Un recepcionista identificado como Joan dijo que los ejecutivos del establecimiento estaban reunidos.
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